Rehabilitar ya no es una opción, es una obligación

20 de junio de 2019

Del 17 al 21 de junio: Semana Europea de la Energía Sostenible

  • La rehabilitación energética de los edificios presenta un potencial de hasta un 80% en la reducción de la demanda de energía. 
  • Además de evitar el despilfarro, apostar por edificios sostenibles permite reducir la dependencia energética del país, generar empleo y disminuir los costes sanitarios.
  • El Gobierno está valorando activar el Pasaporte Energético, un programa para financiar las actuaciones en edificios residenciales que incrementen la eficiencia energética.

En el marco de la Semana Europea de la Energía Sostenible, estos días Europa sitúa el foco de atención en la energía. Expertos de ámbitos diversos debaten sobre medidas e iniciativas que promuevan una transición energética hacia la descarbonización, y la edificación es uno de los ejes clave de esta transición.

Más del 50% del parque de viviendas construidas en España datan de 1980 y la rehabilitación energética de los edificios presenta un potencial de hasta un 80% en la reducción de la demanda de energía, según datos de la Fundación La Casa que Ahorra. Por lo tanto, la rehabilitación es uno de los principales retos para cumplir con los objetivos marcados por la UE desde la perspectiva de la pobreza energética, la descarbonización del parque de edificios, las técnicas que existen para lograr edificios cuya demanda de energía sea mínima, los edificios inteligentes, etc. 

Materiales aislantes como la lana de roca se perfilan como una de las soluciones más económicas para ahorrar energía y abordar de manera satisfactoria uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta nuestro planeta. “Los edificios ofrecen un potencial de reducción de emisiones de carbono mucho más rentable que cualquier otro sector. Europa, por ejemplo, podría ahorrar 22.000 millones de euros usando, entre otros productos, el aislamiento de lana de roca para ahorrar energía y, por lo tanto, reducir las emisiones de CO2, en lugar de generar energías renovables adicionales”, afirma Albert Grau, Public Affairs Officer de ROCKWOOL Peninsular, principal fabricante mundial de lana de roca volcánica, y gerente de la Fundación La Casa que Ahorra.

Más allá del impacto medioambiental

La rehabilitación energética de los edificios, además de mejorar la calidad de vida, proteger nuestra salud y evitar el despilfarro de energía, proporciona muchos otros beneficios adicionales para el conjunto del país, sobre todo económicos:

  1. Menor dependencia del exterior. La enorme cantidad de energía que España importa de otros países se verá reducida si los edificios, responsables del 40% del consumo de energía de la UE, reducen su demanda con intervenciones profundas e integrales. En 2017, el 85% del déficit comercial español correspondió a los más de 19.000 millones de euros gastados en la compra de combustibles fósiles. 
  2. Reducir los índices de desempleo. La rehabilitación energética de los edificios genera ocupación -diferentes estudios cifran en torno a 19 empleos directos por cada millón de euros invertido- y dinamiza un sector que ha sido y es capaz de impulsar la economía.
  3. Menos costes sanitarios. La rehabilitación también reduce los costes en salud del país al evitar enfermedades, bajas laborales, ingresos hospitalarios y muertes prematuras asociadas al mal estado de nuestra edificación. Rehabilitando los edificios de los años 60-80 del siglo pasado, la administración pública podría ahorrarse hasta 370 euros anuales por vivienda asociados a costes sanitarios y laborales.

Pasaporte Energético: subvenciones para una edificación sostenible 

Para fomentar la mejora de la eficiencia energética y la sostenibilidad en viviendas, la Fundación La Casa que Ahorra ha impulsado el Pasaporte Energético. Se trata de un programa de ayudas que pretende financiar las actuaciones en edificios residenciales que mejoren el aislamiento térmico de la fachada, cubiertas y suelos o los elementos de cerramiento del edificio, como las ventanas; o que mejoren o sustituyan los sistemas que incrementen la eficiencia energética, como la calefacción y refrigeración, producción de agua caliente sanitaria y ventilación.  

Además, para poder acceder a las subvenciones, las actuaciones deberían comportar una reducción de la demanda energética anual global de calefacción y refrigeración del edificio. “Un 80% de la ayuda sería abonada al final de cada fase, y el 20% restante quedaría pendiente de abono hasta la finalización del proyecto completo, con el fin de incentivar que el beneficiario cumpla con todo lo previsto en el plan establecido”, aclara Grau. 

Esta medida ya se ha desarrollado con éxito en otros países como Bélgica, Alemania o Francia y, en España, está en proceso de análisis por parte de los Ministerios de Fomento y de Transición Ecológica. “Hemos analizado otras experiencias similares y creemos que funcionaría bien en España. Desde ROCKWOOL estamos convencidos de que medidas como esta ayudarían a cambiar el modelo y dinamizar el sector de la rehabilitación energética de edificios en nuestro país”, sostiene el portavoz.